domingo, 5 de octubre de 2014

Necios.

El evasor eterno no crece jamás. Las personas que no ven y no buscan superar sus propias limitaciones del ego, se vuelven versiones bizarras y mediocres de si mismas. Después de dejar pasar la suficiente cantidad de años cayendo en el mismo pozo y golpeando las mismas paredes. Cometiendo los mismos errores por no parar un segundo a reflexionar sobre los hechos de manera más humilde. No ver y dejar pasar es mas fácil. Tanto como la seguridad basada en nada, que también es fácil de generar. Sólo es cuestión de creerte tus propias palabras, no importa lo que pase.
La evasión constante garantiza una vida larga ahorrándote los malos tragos. Pero perdiéndote de experimentar tantas cosas que el rango de entendimiento se achica tanto que sólo queda el mono. Y la vida interesante que podrías haber tenido se disuelve en la mediocridad constante no tan desagradable. 
El mediocre se conforma con poco. No sabe escuchar, su orgullo primitivo lo limita tanto, que debe hacer un gran esfuerzo para concentrarse en discursos que no son propios. Porque los humanos wsomos espejos, que reflajamos la luz y la oscuridad de los otros. Aceptar palabras ajenas a veces implica la autocrítica a la que no tantos están dispuestos. 
De la misma manera, el mediocre no profundiza. Entender más alla de la realidad más obvia implica un esfuerzo mayor y muchas veces, revela partes de nosotros mismos que no agradan tanto. Implican esas regresiones que los necios siempre quieren evitar.
La versión bizarra del individuo es una realidad muy deprimente.
Ya nadie puede confiar en el Peter Pan rancio y acabado. Nadie quiere ayudarlo. Nadie quiere involucrarse. Porque es como darle navajas a un mono y esperar a que te mate.
Por eso digo, que los necios mueren vacios.
Los necios mueren sólos. 

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