viernes, 11 de julio de 2014

Como si todo este circo fuera real.

Vivir en sociedad a veces puede ser una mierda, no importa lo alejado que quieras mantenerte de cualquier tema en particular, medianamente globalizado, como las olas en el mar, cuando menos lo esperas, la caca salpica tu cara y te encontrás pensando cosas que ya resolviste que son una mentira. En las cuales no querés participar ni prestar un segundo de tu tiempo. 
Es aún más molesto cuando, el tema de turno instaurado en el inconsciente colectivo es muy masivo. Como todo, más cuando es popular, es una oportunidad de negocio para muchos. Entonces las publicidades alcanzan su máxima expresión diabólica-bizarra y de repente todo, pero TODO, lo que quieras consumir de los medios tiene que ver con eso. 
Las opciones son realmente pocas, o vivir en una cueva, retroalimentándote con tu propio cerebro o entender que vivir en sociedad también tiene su parte animal, irracional e impulsiva como pocas y que muchos humanos tienen más de primate que de otra cosa dentro de su ser. Por la plata baila el mono, saquen sus propias conclusiones.
Y el circo te invade, y te cuentan lo forros que son, mostrándote lo argentinos que somos todos para alentar a la puta selección nacional y comprar la mierda que te venden, a precios tan hinchados, que realmente no entiendo como no les da vergüenza decirlos en voz alta.
Crean la ilusión del orgullo nacional salvaguardado en valores patrios que ya no existen, que ya no unen, que ya no sirven. Como si ser una buena o mala persona tuviera que ver con el lugar donde naces. Y como si a esta altura del mundo no hubiéramos tenido suficientes pruebas de que el patriotismo más visceral no es más que un cáncer. Que la unión se encuentra en lo humanos que somos, en ese ser primitivo que nos convoca como la especie más compleja de la tierra.
Desearía no verlos más, defendiendo lo que los hace esclavos, sintiéndose orgullosos por méritos que no son propios, amparados en logros de personas que poco tienen que ver con sus vidas. Desearía no escucharlos más, discutiendo estupideces que dentro de algunos meses ya no van a importar.

Como si todo este circo fuera real.

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