Las palabras espesaban saliendo como espuma de mi boca,
Dispersas en el aire de la habitación.
Sin ser escuchadas, sin ser comprendidas por ninguno de nosotros,
Flotaban en el ambiente,
Como sonidos sin código,
Ausentes hasta el momento de ser recordados.
Entonces desistí,
Desmotivada por el ímpetu, en vano, de mis esfuerzos
realizados hasta el instante.
No tenía sentido.
Sin demasiada retrospectiva, ni demasiado interés,
Desvié mi atención,
A los trazos que abandonaban cada uno de mis respiros
Y las estelas que seguían a cada uno de mis dedos.
Así me quedé,
Mirando mis sentidos,
Incorpórea,
Como a través de una pantalla.
Hundida, lejos.
Acostado cerca mío,
Sin tocarme,
Me pidió que disfrute,
Diciéndome que en ese momento no podía explicarlo,
No podía hablar.
Después cerré los ojos
Y caí.
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