viernes, 12 de abril de 2013

Perdiendo las cadenas.


Sola en las cuatro paredes.
La necesidad se vuelve un fuego interno que surge desde el vientre, 
golpea y corre en círculos pegando gritos. 
El dolor de cabeza aumenta,
junto al repiqueteo de los golpes que se torna insoportable. 
Se libera una cápsula que estalla en mil pedazos en el medio del cuarto.
Veo la energía que se expande rápidamente marcando surcos de colores fluorescentes, 
que al cabo de unos segundos se van desvaneciendo al tiempo que se renuevan. 

El viaje no termina y el 3D no se va. 

Mi voz ya no es mía, 
mis manos no son las mías, 
mi cuerpo no me pertenece. 
Solo soy conciencia que se nutre y observa.

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